LA LLEGADA DE UN HERMANO

LA LLEGADA DE UN HERMANO

Con la llegada de un segundo hijo, llegan también las preocupaciones por la reacción del primero. Los celos, las rabietas y las llamadas de atención del pequeño ‘destronado’ quitan el sueño a muchos padres que dan el paso de ampliar la familia. Elaboramos, con la ayuda de Amalia Arce, la autora del blog ‘Diario de una mamá pediatra’ y el libro con el mismo nombre, una serie de pautas para evitar que la llegada de un nuevo miembro de la familia se convierta en una pesadilla.

 

LA LLEGADA DE UN HERMANO

 

Comunicárselo durante el embarazo: Amalia considera acertado hacerlo a partir del tercer mes y, sobre todo, que siempre se entere por los propios padres, no por terceras personas.

Decírselo sin rodeos: “La forma de decírselo debe ser sencilla, sin demasiados rodeos, aunque obviamente adaptada a su edad”.

Hacerle partícipe de los preparativos: Aunque como cuenta la experta, algunos padres incluso dejan que el niño ayude a escoger el nombre del hermano, para evitar ese “riesgo”, quizá sea suficiente con dejarle participar en las compras de las cosas para el nuevo bebé, en la preparación de su habitación, etc.

Explicarle la nueva situación: Según se vaya acercando el momento de ser uno más en la familia, es imprescindible que los padres dediquen un tiempo a explicar a su hijo la nueva situación. “Además de explicarle lo bueno de tener un hermanito y reforzar el sentimiento de ganancia. Asimismo, es necesario que el niño entienda lo que significa tener un bebé en casa, con sus horarios, sus necesidades y su sueño”, advierte Arce.

El momento del parto: Que su madre y su padre no estén de repente en casa y les dejen con otras personas puede causar miedo al pequeño. Según Amelia, es necesario “advertirle que habrá unos días en que mamá estará en el hospital y que serán otros familiares los que se ocupen de él”.

Visitas: Los primeros días del recién nacido en casa son un no parar de visitas de familiares y amigos. Amalia advierte de que todos ellos deben tener en cuenta no sólo al recién llegado, sino también “la presencia del hijo mayor e intentar que los comentarios al respecto sean positivos, evitando frases del estilo ‘Ahora tendrás que portarte mejor’ o ‘Tendrás que compartir’, que aunque en parte sean ciertas pueden originar actitudes negativas”.

Ayudarle a expresar sus sentimientos: “Es posible que el niño muestre sentimientos contradictorios y que tenga dudas sobre los afectos. Hay que ayudarlo a expresarse y no recriminarle algunas reacciones negativas. Tampoco vale el engaño del tipo ‘Tu siempre serás mi preferido’.”

Continuar con sus rutinas: Para la madre, los primeros días en casa con el bebé pueden ser complicados, y sacar tiempo para estar con el hijo mayor, misión imposible. Es por eso que “el padre puede aprovechar para tener un contacto mayor con el niño mayor, que en la medida de lo posible, debe continuar con sus rutinas”.

Hacerle partícipe de los cuidados del pequeño e involucrarle en las tareas del día a día con su hermanito.

Compartir habitación: Amalia recomienda como “una de las formas de crear lazos entre los hermano y facilitar su comunicación” que compartan habitación durante los primeros años años.