Actualidad Opinión — 04 julio 2012
Opinión.-ANTE EL COMENTARIO DE MONSEÑOR CAMINO SOBRE EL BOSÓN DE HIGGS por Miguel Fernández Villegas

Miguel Fermandez Villegas, ha dedicado la mayor parte de su vida a la educación de los jóvenes, se considera un enseñante de vocación y cree en el poder transformador de la palabra, miembro activo del Foro de Comunicación y Debate de Camas, fue el primer Delegado de Cultura del Ayuntamiento Democrático de Camas tras la dictadura. Actualmente es un escritor de prestigio y ha sido el segundo autor español más leído por adolescentes en nuestro país, según la Federación de Editores de España.

 

Dice que la física no puede dar razón de por qué algo existe. Y si la física no tiene medio de saber por qué existe la materia, ustedes, los curas, ¿lo tenéis? Es muy fácil -diréis-, existe porque Dios la ha creado.

¿Y qué mente privilegiada ha descubierto esa verdad? La sagrada Escritura -me responderéis- ¿Y quién la ha escrito? Hombres iluminados por Dios. Vaya, ¿y quién le dice a esos hombres que no están iluminados por una fantasía? De modo que con este modo de certeza tan subjetivo pretendéis dar lecciones a científicos que buscan pacientemente el origen de las cosas.

Un poco de más modestia no os vendría bien. Poséis manifestar que creéis que Dios está en el origen del universo y nada más. No hay demostración posible… Es evidente que las creencias son tan respetables y subjetivas como las no creencias. Tan creíbles son las opiniones de la Conferencia episcopal como las millones de musulmanes, de hindúes, budistas o judíos.

Y si la física no tiene medio de saber por qué existe la materia, ustedes, los curas, ¿lo tenéis? Es muy fácil -diréis-, existe porque Dios la ha creado. ¿Y qué mente privilegiada ha descubierto esa verdad? La sagrada Escritura -me responderéis- ¿Y quién la ha escrito? Hombres iluminados por Dios. Vaya, ¿y quién le dice a esos hombres que no están iluminados por una fantasía?

De modo que con este modo de certeza tan subjetivo pretendéis dar lecciones a científicos que buscan pacientemente el origen de las cosas. Un poco de más modestia no os vendría bien. Poséis manifestar que creéis que Dios está en el origen del universo y nada más. No hay demostración posible… Es evidente que las creencias son tan respetables y subjetivas como las no creencias. Tan creíbles son las opiniones de la Conferencia episcopal como las millones de musulmanes, de hindúes, budistas o judíos.
COMENTARIOS DESTACADOS A LA OPINIÓN

Juan Miguel Batalloso Navas

El debate “Ciencia-Religión” es muy antiguo y estos términos acostumbran siempre a presentarse polarizados, dicotómicos, excluyentes generando filias y fobias en los que se posicionan a favor en contra de uno de los polos. Nuestro pensamiento disciplinar, especializado, analítico y basado en la observación y la experimentación, demasiado a menudo nos hace creer que toda causa precede al efecto, cuando la realidad muestra que los efectos pueden transformarse en causas.

La ciencia describe, explica, comprende y ayuda mucho en combinación con la tecnología a mejorar la vida. Evidentemente, su poder explicativo es muy potente si lo comparamos con el pensamiento mágico e infantil de las religiones y sus verdades reveladas, por ello este señor Camino, se ha pasado varios pueblos y galaxias, dado que una religión enrocada y encerrada en dogmas hace imposible el diálogo.

Sin embargo hoy asistimos a un nuevo tipo de pensamiento: el pensamiento complejo y transdisciplinar, en el que lo dualismos y dicotomías del pasado, pueden integrarse en una visión más global. La ciencia tiene su ámbito y la religión el suyo y no necesariamente tienen que ser incompatibles, lo que pasa es que para eso hay que reconocer humildemente la provisionalidad e incertidumbre de todo conocimiento, que siempre es limitado, claro que en este viaje, no la religión en general, sino las iglesias particulares parece que han aprendido muy poco. En fin, esto es muy largo, porque de la misma manera que creo que una ciencia sin conciencia, es una ciencia muerta e inerte, también creo que una religión prepotente y sin ciencia es puro pensamiento mágico para engañar a los pobres.

Adrián Simón Rodríguez

Una curiosidad, allá por los años 90, Leo Lederman, un Premio Nobel, decidió escribir un libro de divulgación sobre la física de partículas. En el texto, Lederman se refería al bosón de Higgs como la partícula de Dios y le puso este nombre por lo difícil que resulta detectarla y demostrar su existencia (“The God Particle”)

 

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