CULTURA — 11 agosto 2019
Concierto en Utopía Nerva (Huelva)

Y la música con su duende arrió la calle del Pilar hasta toparse con el cerro Colorao, calmando las orillas del río Tinto.

De izquierda a derecha, los propietarios del bar restaurante Utopía, Adrián Maestre, Rafael Martinez, Alejandro Manito y Ángel Blanco

Ayer tuve el placer de asistir a un concierto disímil con cuatro protagonistas, músicos disparejos y que una partitura hizo dúos que se fusionaran y todo ello con cuatro interpretes desconocidos, sobre todo en este mundo de la música, al que últimamente se valora más sus melodías de moda que realmente el arte, la interpretación y el sentimiento de cada artífice.


No soy muy entendido en música clásica, lo mío es “mas de flamenco”, pero el que ama cualquier música casi sin querer te das cuenta que también el sonido de una flauta o el acorde de un piano, te hace poner bellos de punta y advertir el silencio que provoca, si se desentraña con duende, en cientos de comensales que tenían como público.

Rafael Martínez


Solo conocía a uno de ellos RAFAEL MARTÍNEZ, al que me une una gran amistad desde pequeño y que hacía años que no escuchaba los acordes y falsetas que ayer me dejaron atónito ante tanto arte y limpieza de sus notas, aunque poco conocido en el argot sevillano, si se que en su lugar de residencia, Huelva, desparrama su arte en peñas y festivales acompañando a figuras provinciales. Y muy reconocido y querido por los aficionados en el argot flamenco de esta provincia fandanguera por antonomasia.


Y otro de ellos que había escuchado, no personalmente pero si en la TV Canal Sur, en ese programa que intentaban imitar a grandes artistas pasados o de moda, como si ellos no fueran y tuvieran su propia “originalidad”, mas para mi opinión, visto como negocio televisivo, que por potenciar el sello y la interpretación de sus concursantes.

Uno de ellos y quien tuve el placer de conocer ayer fue a ADRIAN MAESTRE, era el tirón estrella de este espectáculo, que abarrotó el recinto y muchas personas se quedaron sin mesa ni sillas.

Adrián Maestre


Y fue para mí la gran sorpresa, Adrian lo había etiquetado como un aficionado a la copla de “copia y pega si puedes” y me encontré con un joven amante de la música, (es estudiante de solfeo y flamencología en Córdoba) y además un gran aprendiz de ese bien inmaterial de la humanidad “El Flamenco” que ahora sí, en original apunta maneras, tiene ganas, sentimiento y sobre todo unos ecos que si lo dejan seguir en éste difícil mundo, puede ser un cantaor referente de la provincia de Huelva. Ojala no se desanime, busque su personalidad, porque de esa voz y ese pellizco puede y tiene facultades para conseguirlo.


Y cómo no hablar de los dos restantes interpretes, hablar del riotinteño ALEJANDRO MANITO (afincado en Barcelona por motivos de Estudios superiores de música), es sentir la flauta en tus entrañas, es inundar o arriar allí donde llega sus “sonios” y una verdadera armonía celestial que deja como abstraídos aquellos que se dejen llevar por sus notas hasta las propias entrañas, merece la pena volverlo a escuchar en solitario y seguro que encontrará una vez acabado sus estudios esa orquesta por la que el sueña y seguro que anhela.

Y por último, el benjamín de este elenco de promesas, ÁNGEL BLANCO, su particularidad es que es muy joven, solo tiene 16 años, pero siente e interpreta  la música en el teclado con sentimiento imperioso a pesar de su corta edad, Estudiante del Conservatorio de Música de esta bella localidad de Nerva, tiene ese pellizco que viene innato y hay que cultivar y mimar para que florezca en todo su esplendor,  vive y estudia en el mejor sitio donde tantos artistas han iniciado y estudiado, solo un ejemplo el pianista Javier Perianes, que es primera figura mundial  en el toque del Piano o Rafael Prado, artista destacado en composición y en ejecución  de ese instrumento cuyo significado deriva de la suavidad de sus notas. Suave pero intenso y lleno de matices que Carlos está iniciando a sacarlos de sus acordes y sus notas.

Una noche inolvidable, donde los olores de las brasas de encinas y las carnes de la sierra que en sus cambios de aires nos hacía vibrar los cinco sentidos.

Solo queda decir darles las Enhorabuena a los regentes del Bar Restaurante Utopía para fusionar  paladares culinarios con músicas de sonidos de arte y cultura.

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