Hemeroteca — 12 marzo 2011

El Nombre de Tartessos y de Baetis

La interpretación del nombre de Tartessos que aparece en la literatura griega y posteriormente romana para la ciudad el bajo Guadalquivir y su río homónimo, es un interrogante sobre el cual lingüistas y arqueólogos todavía no se ponen de acuerdo. Con más probabilidad la ciudad dió nombre al río donde se enclavaba , que a la inversa.

¿La primera pregunta que surge es cuál fue el nombre autentico para la ciudad es decir usado por los propios naturales? Como es de suponer los distintos pueblos que tuvieron contacto con Tartessos podrían pronunciar su nombre de distinta forma con lo cual lo deformarían adaptándolo primero a su lengua hablada y luego a su lengua escrita. Evidentemente a nosotros sólo nos queda el testimonio escrito en particular en hebreo (Tarsich del fenicio Tarschich) y en griego (Tartessós) , de donde lo tomaron los romanos (Tartesos).

Heródoto ya cita Tartessos como ciudad a la que llega Kolaios de Samos en su descubrimiento del Occidente Europeo para los griegos (S.VI a.C. ). Cabe pensar que el sufijo -ssos fuera un añadido griego al propio nombre de la ciudad, pues precisamente ese sufijo aparece usado en el mundo egeo algunas veces para designar a algunas ciudades ( por ej. Knossos). Por tanto debemos quedarnos sustancialmente con la raíz Tart- para aplicarla a la ciudad (para Schulten la raíz primitiva sería Turs- de donde derivaría Turdetania).

Para los hebreos la referencia en la Biblia a Tarsis (S. X a.C. ) le venía de los fenicios y al menos coincide en el parecido con la raíz Tart- que usaron los griegos. Como Tarsis es el nombre más antiguo conocido para la ciudad es el que pensamos tiene más probabilidad con coincidir con su nombre auténtico. Además este nombre aparece también en otra fuente epigrafica antigua, aunque discutida, nos referimos a la estela de Nora.

No queremos entrar de lleno en la polémica lingüística pero sí subrayar y proporcionar otro argumento a que este nombre Tarsis o Tartsis fuera el auténtico de los autóctonos. Nos basamos en la suposición de una errónea trascripción desde el alfabeto ibero septentrional al griego clásico nos ofrece un resultado sorprendente que explica el nombre con que se conoció desde la llegada de los romanos al mismo río Baetis o Baetsis primitivamente llamado Tartessos. Esta mutación es un misterio: ¿ como la designación de un río tan importante, ya que damos por hecho que el esplendor de la ciudad estaba ya más que olvidado, tras la llegada de los romanos puede sufrir una alteración tan drástica y contrapuesta a las leyes fonéticas?. Sobre ello no vamos a referir en este artículo

Fuente.- Fco. Jose Universidad de Sevilla

p>ISTOLACIO

Caudillo turdetano activo en el siglo III a.C.. Formó un gran ejército con turdetanos y tropas celtas e íberas para oponerse a la invasión cartaginesa en el valle del Guadalquivir. Fue derrotado por Amilcar Barca. Murió crucificado en el año 237 a.C. junto a su compañero Indortes.

 

Los cartagineses entran en Sevilla. La batalla fué dura y los tartésios habían construido murallas de piedra y barro, trabado con palos, de gran resistencia. En esta batalla apareció por primera vez en España el terrible “ariete”, máquina militar que permitió derribar las murallas golpeándolas en sus esquinas.

Los cartagineses una vez conquistada Sevilla la volvieron a fortificar, y establecieron en todo el territorio andaluz diversos sistemas defensivos.

 

Declarada más tarde la guerra entre Roma y Cártago, Amílcar Barca, que mandaba las tropas cartaginesas de guarnición en Sevilla, ordena el reclutamiento e instrucción de los jovenes andaluces, y los envía a Zaragoza. Es el modo de quitarse posibles problemas en retaguardia. Seguidamente impone una fuerte contribución de guerra y declara que no han venido a defender los intereses de los fenicios, sino a conquistar la Península Ibérica.

Para fortalecer su partido dentro del senado de Cártago, y hacerle respaldar sus empresas militares, Amílcar Barca desde Sevilla marcha a Zaragoza, llevando consigo a su hija Himilce, la que da en matrimonio al también general cartaginés Asdrúbal, encontrándose así las dos familias más poderosas de Cartago.
Pero a las bodas llega una noticia funesta, Sevilla se ha sublevado y ha pasado a cuchillo la guarnición cartaginesa que Amílcar había dejado aquí. Amílcar abandona las bodas y regresa rápidamente a Sevilla, donde ha de combatir para recuperar la ciudad; hace prisionero al caudillo andaluz Istolacio y le manda crucificar. Esto ocurría en el año 218 a. de Jesucristo.
Amílcar, creyendo pacificado el territorio, parte hacia el Norte donde fundará Barcelona – Barce, Barcino, nombre tomado del apellido Barca del caudillo cartagines – Dos años después, en la primavera del 216, vuelve a sublevarse Sevilla contra los cartagineses, ahora al mando de un joven turdetano llamado Galvo. Las guerrillas sevillanas cortan las comunicaciones entre el ejército púnico y sus bases, y cuesta dos años más dominarlos. Pero poco después, vencido Aníbal en Italia, los cartagineses ven desmoronarse su poderío en España, y ceden tras cruenta guerra a la superioridad romana.

De la dominación cartaginesa quedaron en Sevilla importantes mejoras, principalmente en orden a la navegación por el Guadalquivir, la construcción de las primeras carreteras que sustituyen a las antiguas veredas campestre de los celtíberos. Introdujeron el elefante como animal de trabajo, que hubiera podido transformar totalmente la economía andaluza. Sin embargo, posteriormente los romanos exterminaron estos animales, con lo que se malogró un evidente progreso. La remonta de elefantes había sido instalada aquí por Asdrúbal.

Fin de la dominación cartaginesa.- Aunque hubo dos sublevaciones contra los cartagineses, no quiere esto decir que los sevillanos estuvieran dispuestos a recibir a los romanos con los brazos abiertos. Por el contrario, Sevilla se resistió vigorosamente contra la invasión romana, y según Collantes de Terán en su discurso de ingreso en la Real Academia de Bellas Artes, – la ocupación romana de Sevilla solo se consiguió a sangre y fuego, y esto no es metáfora sino que existen niveles arqueológicos correspondientes al cambio de dominio cartaginés y romano, con huellas de haber sido incendiada la ciudad -.

Por hallazgo de una vasija con monedas, se puede datar la fecha del estrato cartaginés en Sevilla. Estas monedas son didracmas acuñados por Amílcar Barca, en 237 a. de J, y por Asdrúbal en 227 a 220. No han aparecido monedas de Aníbal.

Toponimia sevillana pre- romana .- Aparte del nombre de Hispalis, que como hemos dicho antesparece proceder de pal, llanura,…..encontramos en la comarca muchos nombres pre-romanos como Tucca (Tocina); Tucci (Aznalcollar); y Aria (Peñaflor), de origen celtibero. Ugia, llamada luego por los romanos Turris Hannibali, es una fundación cartaginesa, de Aníbal, sobre la que se ha edificado el actual pueblo de Las Cabezas de San Juan. Del celtíbero Ana, que significa rio, procede el nombre de Triana, que es una fórmula de compromiso entre celtíberos y romanos, pues se unen el numeral romano tri, tres, y el sustantivo ana, celtíbero, para formar Triana, significando lugar donde había tres brazos de rio. Este nombre es, por tanto, de la época de comienzo de la latinización.

Las diversiones primitivas de Sevilla, cientos de años antes de Jesucristo, eran muy semejantes a las de ahora. Los jovenes amaban el juego peligroso de torear esquivando al toro marismeño con ágiles quiebros de cintura, lo que causó admiración y estupor a los romanos. Las muchachas bailaban haciéndose son con las castañuelas o crótalos. Estos bailes y estas castañuelas conservaran no solo su estilo sino su nombre, durante largo tiempo después de la dominación romana, y así el poeta latino Marcial aludirá en elegantes versos a las castañuelas andaluzas diciendo: Et tartesiaca concrepat aera manu. Bajo la luna celtíberica, los pies desnudos adornados con aretes de plata, las muchachas tartesias bailan a la orilla del Guadalquivir.

LLEGADA DE LOS ROMANOS En el año 206 a.J., las tropas romanas, que manda el gran Escipión, destrozan el ejército cartaginés, y se apoderan del sur de España. Escipión no quiso fiarse mucho de una Sevilla a la que tenía que sojuzgar por la violencia, así que establece, a poca distancia de Hispalis, pero suficientemente alejada, una segunda ciudad denominada Vicus Italicensis, o sea Itálica. Lo hace en un paraje llamado Saucius (probablemente por los sauces que en el lugar habría junto al rio Guadalquivir). Itálica empieza siendo simple campamento y lanzareto para el reposo y curación de soldados veteranos, pero enseguida se transforma en ciudad residencial.

Así poco a poco, Sevilla e Itálica tienen dos personalidades completamente distinta: Sevilla es la ciudad comercial e industrial hispanorromana. En cambio Itálica es puramente ciudad residencial, y puramente romana. Los romanos cultivan el — apartheid — para asegurar su hegemonía sobre el vecindario celtíbero. Guerra civil entre los romanos.- Los romanos muy pronto caen en una guerra civil, iniciada en Italia, pero se extiende por España. Es ésta guerra entre César y Pompeyo. Sevilla toma el partido de César, y éste, después de pacificar el territorio, deja como gobernador de la Bética a Quinto Casio Longinus, con cuatro legiones de tropa.

Parese ser que este Longinus se dedicó a poner contribuciones por su cuenta, para su lucro personal, y cometió diversas tropelías y crueldades, por lo que un grupo de romanos de Itálica, llamados Minuco Silo, Munacio Planco, Tito Vacio, Lucio Mergilio y Licnio Esquilo, se juramentaron para matarle. Habiéndole seguido hasta Córdoba, le apuñalaron ante el palacio del gobernador Claudio Marcelo. Pero a pesar de las numerosas heridas, Longinos sobrevivió.

Entonces como venganza hizo crucificar a cientos de romanos de Itálica, y a cuantos sevillanos tenían relación con ellos, y castigó injusta y ferozmente a toda la comarca. Longinus no pudo disfrutar del producto de sus rapiñas, pués el barco que se dirgia a Roma poco después, naufragó ahogándose frente a Tarragona y perdiendo su botín.
A consecuencia de estos sucesos, en el año 69 César es enviado a Hispalis por el senado de Roma con el cargo de cuestor, César prosigue la guerra contra Pompeyo, con tan buena fortuna, que en la provincia de Sevilla (al parecer en Lora de Estepa, según el estudio de Esteban Collantes Vidal), César derrota al bando de Pompeyo en la famosísima batalla de Munda, 17 de Marzo del año 43. La cabeza de Gneo, hijo de Pompeyo, traida a Sevilla por César, fué expuesta al público en el foro, hoy plaza de la Alfalfa.

Construcción de las murallas de Sevilla.- La primitiva ciudad fundada por los fenicios solamente ocupaba las cotas 12 y 14, es decir, lo que hoy son las calles Abadesa, San Isidoro, la Cuesta del Rosario, y muy poco más. Tanto para festejar el triunfo de Munda, como para asegurarse un punto fortificado en la región Bética, Julio César decide convertir Sevilla en una plaza fortificada, ensanchando su perímetro, y sustituyendo por murallas recias la antigua empalizada de troncos trabados con barro, que había existido en la época cartaginesa.

Podemos establecer como fecha válida la del año 45 a.J. para la construcción de la muralla (en Abril de dicho año había estado César en Sevilla). La muralla se construye con el material llamado “opus caementicium”, compuesto de argamasa rica en cal y trabada con guijarros de rio: este material, famoso conocido con el nombre vulgar de (mortero romano), tiene la propiedad de que su riqueza en cal y la manera de amasarla, le dá una dureza extraordinaria y una duración demostrada por el excelente estado en que se encuentran estos muros al cabo de dos mil años.

Parece ser que la muralla describió primeramente el contorno de un recinto pequeño, y gracias a los hallazgos de cimiento y resto de esta muralla puede fijarse con bastante exactitud cual sería su trazado.

Según las autorizadas opiniones de los profesores don Antonio Blanco Freijeiro, don José Guerrero Lobillo y don FranciscoCollantes de Terán, el perímetro de la muralla sería el siguiente: Catedral — calle Mateos Gago “donde hay vestigios de un lienzo de muralla” — Puerta de la Carne — Puerta Osario — calle Alhóndiga “donde se ha encontrado cimientos de una puerta” — Plaza de Villasis “donde se ha encontrado otra puerta” — calle Cuna — Plaza del Salvador — Catedral.

Queda una ligera reserva respecto al trazado del muro sur, si iría exactamente por calle Mateos Gago, o más hacia el Alcazar, reserva que manifiesta explicitamente el profesor Blanco Freijeiro; pero en todo caso no cambia sustancialmente la cuestión, sino en unos metros más o menos.

Calles principales de la Sevilla romana.- En esta primera época, en que Sevilla era como la que acabamos de describir, tuvo, según Guerrero Lobillo, como calle principal o “Cardo máximo” la actual calle Abades, con la particularidad de que era doble de ancho que ahora, puesto abarcaba en una sola anchura las dos calles actuales de Abades y don Remondo.

Blanco Freijeiro piensa que Sevilla debió parecerse mucho en su trazado a Tréveris, y que el Foro estaría en la plaza de la Alfalfa, y el principal templo sería el que nos ha dejado el soberbio testimonio de sus columnas en la calle Mármoles.
Ampliación de la muralla.- Aumentado el número de habitantes de Sevilla, tanto por crecimiento vegetativo, como por inmigración, atraida ésta por la importancia creciente de la industria y el comercio de la floreciente capital de la Bética, se hizo necesario ensanchar la ciudad. Esto debió ocurrir después de Augusto. Para el ensanche, se derribó la muralla en su tramo comprendido entre la actual plaza de Villasis — Alhondiga — Puerta Osario, y se hizo una nueva muralla que iba desde San Martín — calle Doctor Letamendi — Feria — Resolana — Macarena — Puerta de Córdoba — Osario.

Es a partir de este momento cuando Sevilla cuenta ya con su muralla romana definitiva, cuyas puertas serían: Puerta de la Carne, Puerta Carmona, Puerta Osario, Puerta del Sol, Puerta de Córdoba, Puerta de la Macarena, posible Puerta en Relator, esquina a Feria, posible Puerta de San Martín, Puerta en Villasis, posible puerta en el Salvador, posible puerta en Mateos Gago.

— Todas las que damos como posibles desaparecieron en la época árabe al hacerse el ensanche hacia el Oeste –.

Aumentado considerablemente el perímetro de Sevilla, con esta nueva alineación de la muralla, cambió la topografía urbana. Ya el — Cardo máximo — no va a ser la calle Abades, sino una larga via que irá desde la muralla de la calle Mateos Gago hasta la Puerta de la Macarena, o sea la calle Abades, la de Cabeza del Rey Don Pedro, la de Alhondiga, la de Bustos Tavera, y la calle San Luis. Este — Cardo máximo — o calle principal tendría sus — documanos — o calles transversales, perpendiculares a ella, siendo el — documano máximo — la actual Cuesta del Rosario, prolongada por calle Aguilas y San Esteban, o sea desde la puerta de muralla que habría en el Salvador hasta la Puerta de Carmona. Otro — documano — seria la calle del Sol, prolongada por las de Imagen y Laraña hasta Villasis, o sea uniría la puerta de muralla en Villasis, con la Puerta del Sol.

Finalmente habría un — documano inferior — que sería la actual calle Relator, y su prolongación Fray Diego de Cádiz, uniendo de este modo la Puerta de Córdoba con la Puerta de Muralla que daba al rio, que entonces pasaba por lo que hoy es la Alameda de Hércules.

Añadiremos que el nombre de Macarena debió aparecer precisamente en la época de construcción de esta segunda muralla posterior a Augusto. Macarena significa Macarius-ena o sea — propiedad o pesesión de Macarius –, por haber en sus proximidades terrenos, y una torre, propiedad de un romano llamado Macario. En la época definitiva del amurallamiento romano, contaba éste con 166 torres y otros tantos lienzos de murallas.

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