Hemeroteca — 04 julio 2011

Si el Jueves contamos que se habían desbordado las previsiones de asistencia aun siendo laborable el día posterior, el Viernes y el Sábado registraron una afluencia de público que llenó a reventar el parque donde se ubicaba.

El Viernes después de tarde de numerosas actividades de juegos y campeonatos donde los vecinos del barrio participaron activamente al llegar la noche, el recinto se llenó de magia flamenca primero con los ecos del bola, después con el colorido arte y simpatía de las alumnas de la Escuela de Sevillanas de Maria del Mar Marrufo y por último en una actuación inolvidable de Luis Franco, acompañado por algunos de sus compañeros de Raya Real, María Ibañez, Mateos y Eva Mengibar, que llenaron el recinto y todo el barrio de sones rocieros y sevillanas en un amplio repertorio que hizo vibrar a quien no se levantó de la silla y alzar sus cuerpos y brazos a su compás, a los muchos asistentes que no se resistieron a deleitarse con el baile, haciendo esa noche, mágica e inolvidable.

Como colofón en el fin de fiesta José Álvaro, uno de los componentes del grupo de moda sevillano “Makarines” se sumó al escenario, esas cosas que ocurren cuando la magia del arte esta por encima de etiquetas y talones y donde público y artistas se funden en la antesala del cielo y los duendes andaluces se difuminan al compás de las noches de verano impregnando a todo ser y embaucándolo aunque no le guste esto del arte tan nuestro.

Si el Viernes fue lo fue, el Sábado no se esperaba menos, “Triana” esa niña prodigio de nuestro pueblo de quien alguien me dijo en cierta ocasión “que como una cosa tan pequeña puede llenar tanto un escenario” apareció como siempre, con ese áurea de artista que la envuelve y se transforma cuando pisa las tablas, su voz “sentía” no solo canta, transmite y vive la copla, es un privilegio el de tenerla y verla actuar por que “Triana de Alba” llegue a donde llegue, viva o no viva de esto, en un futuro… siempre tendrá madera de artista.

Y después “María de la Colina” de donde los duendes sevillaneros llegan a traves del guadalquivir y de el emana las mejores voces de Sevillana, La Puebla, que tendrá ese rio y ese pueblo que tanto arte rivereño dá y alli La Pañoleta fue testigo de todo el arte que brota del rio, cantó por sevillanas, por rumbas y por fandangos “pa rabiar” como ella sabe, cómplice con su público y tablas para hacer levantarse en aplausos a aquel que se deje llevar por su embrujo, como sucedió en Pañoleta en una noche de primeros de Julio, un Sábado por cierto en la vela de esta barriada camera por excelencia y asi se contará en las crónicas dentro de unos cuantos años, porque son noches para recordar y para contar.

El Domingo ya mas relajados presento su disco “Lunares”, el “cantautor” sevillano David Garrido con su perdóname, tucu tucu o mirame puso ese toque de música melódica con orígenes de la alameda fresca donde se dan y si dieron cita los artistas de muchas generaciones, lei de él …

David Garrido canta, escribe, vive, bebe ron Moderación (sin moderación), comete pequeños excesos sin importancia, en fin, más cornás da el hambre, y perpetra versiones, diversiones y perversiones, pone música a poemas ajenos, siempre está dispuesto a apuntarse a un bombardeo y se mueve más que el rabo de una lagartija por todos los rincones de Sevilla, pero al final… siempre acaba en la Alameda” y añadir… pasando por La Pañoleta.

Crónica de P. Palomares, fotos de Paco Alba

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ESTUDIO FOTOGRÁFICO EN CAMAS SEVILLA

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