He elegido a este personaje para comenzar, porque me parece uno de los personajes más extraordinarios y completos de la historia de la humanidad. Revolucionó la pintura, la mecánica, la arquitectura militar, la anatomía, las ciencias, desentrañó secretos de la naturaleza, era en resumidas cuentas un genio creador y sin embargo ¿sabéis lo que exclamaba en su diario? “He malgastado mis horas”. Después de todo aun estaba insatisfecho.
Como de sus obras ya sabréis casi todo, trataré de mostraros rasgos menos conocidos de su personalidad y sus excentricidades.

El hombre que quiso volar. Como en tantas otras cosas Leonardo se adelantó a sus tiempos y a sus contemporáneos con un obsesivo propósito: surcar los aires. Investigando el vuelo de las aves concibió la teoría del aeroplano esgrimida siglos mas tardes, inventó la hélice aérea y también adelantándose en más de doscientos años, el paracaídas (perfeccionado después por Garnerin). Dibujó los planos de sus raros artefactos, construyó aparatos de madera, cañas y tela con alas articuladas, estudió los fenómenos atmosféricos, e inventó instrumentos de medida como el anemómetro. Sus exquisitos bocetos están condenados a convertirse en una imperecedera obra de arte pero que en su época parecían dar testimonio de locas fantasías y bellas alucinaciones.
Curiosidad. Dicen que esta obsesión por el vuelo puede estar en relación con el primer recuerdo de su infancia ya que el contaba que se veía en su cuna, siendo un recién nacido, y que hasta ella llegaba un milano que le habría la boca con la cola y con ella le golpeaba en sus labios.
Independientemente de que esta tarea le saliera bien o no sus estudios sobre el vuelo de la aves resultaron posteriormente útiles para la zoología.

La minuciosidad inconstante. Es proverbial la lentitud con la que realizaba sus trabajos, sólo en “La Ultima Cena” invirtió diez años y se cuenta una anécdota sobre este fresco que fue encargado para el convento de Santa María de la Gracia por un señor muy poderoso de la época Ludovico el Moro en una de las muchas veces que faltaba en su trabajo éste le preguntó:
-¿Es cierto que lleváis sin aparecer algún tiempo por Santa María de la Gracia?
El pintor contesto que efectivamente llevaba tres meses sin dar una pincelada en el fresco.
-¿Y cual es la razón? –inquirió el tal Ludovico.
Leonardo le explicó que había ya perfilado el rostro de once de los apóstoles, pero que había encontrado serias dificultades en hallar un modelo idóneo para Judas. Todos los días paseaba por uno de los barrios de peor fama de Milán, el Borghetto, escudriñando los rostros malcarados de los transeúntes, pero sin dar con aquel que tuviese la cara de renegado que buscaba.
-No obstante- prosiguió el pintor- todo se resolvería si el prior del convento accediera a servirme de modelo. Sin duda alguna es el rostro ideal que tan afanosamente persigo, pero no me atrevo a ridiculizarle de ese modo en su convento.

Por supuesto el prior no accedió a hacer de modelo por lo que Leonardo tubo que tomarse un tiempo más en terminar la obra.

Su impaciencia y su inquietud hizo que concluyese muy pocas cosas de las muchas que comenzó.

Curiosidad y culto por el cuerpo humano. Para todo aquel que sepa algo de Leonardo seguro que le es muy familiar su Homod ad Circulum que es una lamina donde se representa un circulo símbolo de la perfección divina y medida de todas las cosas y el ideal espiritual y estético cuya perfección sólo podía ser entendida cuando el hombre la observaba desde su centro.
Diseminaba cadáveres para su estudio, curiosamente en la Italia renacentista, la disección de cadáveres era un privilegio de los artistas y una práctica vedada a los médicos. Llegó a efectuar más de treinta.

Anécdota. Se cuenta que en cierta ocasión cuidó con exquisita piedad a un pobre desahuciado en un hospital, pero apenas éste hubo fallecido no perdió ni un momento de duelo para practicar la anhelada autopsia.

Curiosidad. Muchos de vosotros no sabréis que Leonardo era vegetariano detestaba la carne por juzgar injusta la muerte de los animales y se cuenta que compraba pajarillos en el mercado para luego dejarlos en libertad.

Personalidad contradictoria. Por sus autorretratos sabemos que su carácter era extraño, complejo, distante y profundo. Sus íntimos lo definieron como apasionado y mencionaban su insaciable curiosidad y su desasosiego interior que le obligaba a explorar más allá de las fronteras de lo conocido.
Pero su personalidad era muy contradictoria, a pesar de que detectaba la guerra inventó las más eficaces y mortíferas armas y se alineo con el más feroz ejercito de Italia, el de Cesar Borgia y a pesar de que le repugnaba la violencia, dibujó con escrupulosa exactitud los rasgos de Juan de Médicis en el momento en que éste era ahorcado.

Curiosidad. Alto, rubio, de ojos azules y poseía una fuerza enorme era un infalible domador de caballos e incluso llegó a poseer un establo.
Anécdota. Se dice que podía doblar una herradura con una sola mano como si fuera de plomo.

Vasari el cronista de los pintores florentinos, cuenta que este extraño artista tenía abarrotado el desván de una multitud de bichos disecados o no, que le eran muy útiles para sus apuntes. Así mismo cuenta que ensayaba infatigablemente nuevas técnicas buscando efectos insólitos, como por ejemplo aplastar una hoja de papel contra otra donde había puesto unas gotas de tinta o un poco de color.
Entre otros muchos caprichos del genio se encuentra su manía de escribir de derecha a izquierda, lo cual, junto a las demás excentricidades señaladas, que difícilmente podían comprenderse en la época, le granjearon fama de brujo.
Para terminar con la biografía de Leonardo recogeré una frase de Vasari creo muy acertada para definir a este genio:

“Vemos como la providencia hace llover los más preciados dones sobre ciertos hombres, a menudo con naturalidad, a veces con profusión; la vemos reunir en un mismo ser, belleza, gracia, talento, y llevar cada una de estas cualidades a una perfección tal que aparecen como otorgadas por Dios y no adquiridas por la industria humana”.

Editado por Elena_de_Troya,
Datos biográficos.-
Nació el 15 de abril de 1452 en Vinci, cerca de Florencia. En 1460 se trasladó junto a su familia a Florencia, donde se formó. En torno a 1466 asistió al taller de Andrea del Verrocchio, donde se inicia en diversas actividades, desde la pintura de retablos y tablas hasta la elaboración de grandes proyectos escultóricos en mármol y bronce. En 1472 fue admitido en el gremio de pintores de Florencia y en 1476 todavía se le menciona como ayudante de Verrocchio, en cuya obra El bautismo de Cristo (c. 1470, Uffizi, Florencia), pintó el ángel arrodillado de la izquierda y el paisaje de matices neblinosos. Su primer encargo fue un retablo para la capilla del Palazzo Vecchio, del ayuntamiento florentino aunque no llegó a ejecutarse. Su primera gran obra, La adoración de los Magos (Uffizi), que dejó inacabada, se la encargaron los monjes de San Donato de Scopeto, cerca de Florencia, hacia 1481.
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Otras obras de este periodo son: la Madonna Benois (c. 1478, Ermitage, San Petersburgo), el retrato de Ginebra de Benci (c. 1474, Galería Nacional, Washington) y el inacabado San Jerónimo (c. 1481, Pinacoteca Vaticana). En 1482 se puso al servicio de Ludovico Sforza, duque de Milán, tras haberle escrito una carta en la que el artista se ofrecía como pintor, escultor, arquitecto, además de ingeniero, inventor e hidráulico y donde afirmaba que podía construir puentes portátiles, que conocía las técnicas para realizar bombardeos y el cañón, que podía hacer barcos así como vehículos acorazados, catapultas y otras máquinas de guerra y que incluso podía realizar esculturas en mármol, bronce y terracota. Además, ayudó al matemático italiano Luca Pacioli en su célebre obra La divina proporción (1509).
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La obra más importante del periodo en Milán son las dos versiones de la Virgen de las rocas (1483-1485, Louvre, París; década de 1490-1506-1508, National Gallery, Londres), donde aplica el esquema compositivo triangular que encierra a la Virgen, el Niño, san Juan y el ángel, y donde aplica por primera vez la técnica del sfumato. De 1495 a 1497 trabaja en su obra maestra La última cena, pintura mural para el refectorio del monasterio de Santa Maria delle Grazie, Milán. Además realizó otras pinturas, dibujos y modelos para la cúpula de la Catedral de Milán. Su mayor encargo fue el monumento ecuestre en bronce a tamaño colosal de Francesco Sforza, padre de Ludovico, para su ubicación en el patio del castillo Sforzesco. Sin embargo, en diciembre de 1499, la familia Sforza fue expulsada de Milán por las tropas francesas. La estatua quedó inacabada y fue destruida por arqueros franceses que la usaron como diana.
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En 1500 regresó a Florencia. En 1502 comenzó a servir a César Borgia, duque de Romaña, hijo del papa Alejandro VI. En su calidad de arquitecto e ingeniero mayor del duque, supervisó las obras en las fortalezas de los territorios papales del centro de Italia. En 1503 fue miembro de la comisión de artistas encargados de decidir sobre el adecuado emplazamiento del David de Miguel Ángel (1501-1504, Academia, Florencia), y además ejerció de ingeniero en la guerra contra Pisa. Al final de este año comenzó a planificar la decoración para el gran salón del Palacio de la Signoria con el tema de la batalla de Anghiari. Realizó numerosos dibujos y completó un cartón en 1505, pero nunca llegó a realizar la pintura en la pared. El cartón se destruyó en el siglo XVII.
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Durante su segundo periodo florentino, realizó varios retratos, de los que sólo se conserva el de La Gioconda (1503-1506, Louvre, París), también conocido como Monna Lisa, al identificarse a la modelo con la esposa de Francesco del Giocondo que llevaba ese nombre, aunque se han barajado varias hipótesis sobre su verdadera identidad. Parece ser que sentía una gran predilección por esta obra ya que la llevaba consigo en sus viajes. En 1506 vuelve a Milán al servicio del gobernador francés Carlos II Chaumont, mariscal de Amboise. Un año después le nombraron pintor de la corte de Luis XII de Francia, que residía por entonces en la ciudad italiana. Durante los seis años siguientes pasó su tiempo entre Milán y Florencia. De esta misma época parece ser la segunda versión de la Virgen de las rocas y Santa Ana, la Virgen y el Niño (c. 1506-1513, Louvre, París). Desde 1514 a 1516 Leonardo vivió en Roma bajo el mecenazgo de Giuliano de Medici, hermano del papa León X. Se alojaba en el Palacio del Belvedere en el Vaticano, ocupándose fundamentalmente de experimentos científicos y técnicos. Leonardo da Vinci fue estrictamente vegetariano, llamó a los omnívoros “devoradores de cadáveres”.
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También parece ser que fue homosexual y que sufrió persecución por este hecho estando a punto de enfrentarse a la Inquisición. Queda evidenciado sus relaciones con sus aprendices, especialmente con Salai. En Florencia, cuando Leonardo era aprendiz de Verrochio, se presentó una denuncia contra el pintor acusándolo de pederasta. Sus protectores consiguieron que eludiera el juicio público. En cualquier caso, Leonardo permaneció soltero y sin hijos.
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En la parte científica se puede ver su interés por los estudios anatómicos del cuerpo humano, basados en las autopsias de cadáveres que realizaba, a pesar de que esta práctica estaba prohibida en el siglo XV. Se cree que pudo diseccionar unos treinta cadáveres con los que dibujó con detalle y claridad gran parte de los órganos del cuerpo. En 1516 pasó a vivir en Francia, a la corte de Francisco I, donde pasó sus últimos años en el castillo de Cloux, cerca de Amboise. Allí falleció el 2 de mayo de 1519. La Mona Lisa, más conocida como la Gioconda, esa mujer de rostro enigmático pintada por Leonardo da Vinci, inmortalizada en uno de los cuadros más famosos del mundo, existió realmente: era Lisa Gherardini, segunda mujer de Francesco del Giocondo, un rico comerciante de seda florentino, según el historiador florentino Giuseppe Pallanti, que llegó a la conclusión de que la figura pintada por Leonardo entre 1503 y 1506 fue real.

Hermes Hernández

 

Por CamasDigital

DIARIO PROGRESISTA DE CAMAS (SEVILLA)

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